lunes, 20 de febrero de 2012

Margin Call




Título original: Margin Call. EE. UU. (2011) Color.
Director: J. C. Chandor
Guión: J. C. Chandor
Cinematografía: Frank G. DeMarco
Montaje: Pete Beaudreau
Música: Nathan Larson
Duración: 107 minutos

Elenco:

Kevin Spacey como Sam Rogers
Jeremy Irons como John Tuld
Paul Bettany como Will Emerson
Zachary Quinto como Peter Sullivan
Demi Moore como Sarah Robertson
Stanley Tucci como Eric Dale

Esta es una de las mejores películas que he visto en el año. Es grandiosa. Toda su estructura es una oda al cine como arte, no deja detalles a la suerte, sino que es planeada y ejecutada con una meticulosidad sorprendente.

Es una película independiente con un presupuesto de tres millones y medio de dólares. Según algunos datos, se estima que ha recaudado algo más de once millones alrededor del mundo. Definitivamente no es una película que vaya a gustar al público en general, sin embargo creo que debería verse para que los ciudadanos conozcan más sobre quiénes tienen el control económico de un país y las consecuencias de sus acciones.

Al terminar esta película no tuve otra reacción más que verla de nuevo, el sentimiento que despertó en mí solo lo puedo comparar al que tuve cuando vi "Todos los hombres del presidente" (1976) la magnífica película de Alan Pakula.

El guión es fantástico, nos mete de lleno en el mundo de altos ejecutivos, quienes controlan el dinero de miles de personas. Disecciona las razones humanas tras el poder económico, el distanciamiento emocional que tienen con el ciudadano común. Viven en otra realidad y asi lo respiramos en cada toma.

Para que esto funcione es necesario un trabajo al unísono de todo el equipo creativo. La diseñadora de vestuario (Caroline Duncan) hace un trabajo soberbio, puede que para el ojo no acostumbrado simplemente parezca un montón de hombres en trajes finos, pero se equivocan, si prestan atención, la elegancia y la alta costura de cada traje aumenta conforme vemos la escala de posicionamiento de la compañía.

La dirección, el guión, la fotografía y el vestuario es totalmente vertical. Como lo es en realidad en estas grandes compañías, el CEO no viste igual que lo hace un gerente, aunque ambos tengan saco y corbata. Hay muchos diálogos que indican la diferencia sustancial en cuanto a ganancias según el puesto que se tenga. Los decorados son muy bien logrados de igual manera, escritorios limpios, paredes de vidrio, carros negros bien brillantes, todo falso, todo mentira.

Además del trabajo de vestuario, la fotografía es excelsa, fría en todo momento, nos muestra un mundo inerte en el que se desarrolla la trama y en la que se toman decisiones difíciles que van a afectar a millones de personas.  Es un trabajo realmente sobresaliente. La manera en que el lente nos sumerge en la historia, la edición es perfecta para que la película tenga ritmo y nos haga olvidar lo que pasa a nuestro alrededor, hasta que finaliza la película respiramos, por desgracia no es por alivio, sino que es un respiro angustioso por darnos cuenta de una realidad que se nos niega constantemente.

La música tampoco desentona, nos sumerge en la historia de manera efectiva, nos distancia emocionalmente de los hechos en algunas secuencias, por ejemplo cuando Quinto (Sullivan) se coloca los auriculares y camina por las calles de Nueva York. En otras escenas la música altera nuestro ánimo, solo para descubrir la manipulación de la que somos víctimas (por parte de estas personas que controlan el poder adquisitivo)

Si leen que hablo como si la historia fuese real, no es casualidad. La trama está ubicada en los albores de la crisis económica del 2008 y que se extendió hasta el 2011 (si leen noticias internacionales y ven las tasas de desempleo, se dan cuenta que los problemas continúan). Y en especial hay gran similitud con el caso de bancarrota de los Hermanos Lehman, ocurrido el 15 de setiembre del 2008. La firma global de servicios financieros era la cuarta más poderosa (banca de inversión, con operaciones dentro y fuera del país) de los Estados Unidos y su bancarrota se considera el mayor descalabro económico de una firma en la historia de ese país. Se cree que su caída afectó directamente la economía estadounidense y propició en gran medida la recesión económica que por añadidura afectó al mundo entero. Para que se hagan una idea, si el dólar pierde valor, los mercados asiáticos se resienten, esto porque el 80% de la deuda interna de Estados Unidos le pertenece a China y Japón, o sea, estos países usan la deuda gringa como base de ahorro y operaciones en Occidente. A su vez, los tratados comerciales se ven afectados por la disminución en la producción, teniendo como consecuencias una baja en las importaciones y exportaciones en el mercado internacional, acá se ve afectado principalmente la Comunidad Europea y Latinoamerica. Además, al haber despidos masivos crece el desempleo y la economía interna se estanca. De nada sirve que baje el precio de los bienes inmuebles, si no hay nadie que pueda comprar una casa El resultado es que las grandes transnacionales emigran a países del tercer mundo ofreciendo ser los grandes salvadores de las economías nacionales, en su lugar ofrecen trabajos de mierda, con ninguna garantía laboral y salarios ridículos. Aquí nos encontramos con la dificultad de que los trabajadores de estas nuevas maquilas son obreros sobrecalificados o personas humildes que desconocen sus derechos, en cualquiera de los casos, se generan una serie de consecuencias emocionales y psicológicas que repercuten en la vida social de cada país.

Es otro ejemplo de cómo los Oscar son una premiación superflua. Esta película solo compite en la categoría de mejor guión original. Debería competir al premio de mejor película, pero eso significaría que muchas personas de traje se sintieran incómodas, la Academia tiene que ser políticamente correcta, una lástima.  El director ganó el premio a mejor Opera Prima para el Círculo de Críticos de Nueva York; además de estar nominado por el Jurado Internacional al prestigioso Oso de Oro (director) en la Berlinale del 2011.

El trabajo de dirección es muy sobresaliente, Chandor logra contarnos una historia muy bien hilvanada, si se dan cuenta, toda la trama transcurre en 36 horas, la mayoría del metraje ocurre durante una madrugada en la que vemos reunise los altos mandos de la compañía, no para tomar medidas que no perjudiquen a los ciudadanos, por el contrario, la escala vertical es clara, se salvan unos, los otros son utilizados como piezas de sacrificio, como si se tratase de un ritual en el que hay que ofrecer sangre. Es realmente muy creativo cómo desarrolla toda la trama a partir de un pedazo de información, que realmente no vemos, es un abstracto, pero funciona perfecto, a raíz de dicha información el caos empieza a surgir y vemos cómo se implican los distintos personajes.

Logros artísticos, técnicos y de dirección no servirían si el elenco no cumple. Margin Call cuenta con un ensamble de actores que dan vida a estos personajes, encabezados por un pletórico Kevin Spacey y un soberbio Jeremy Irons, dos caras de la moneda en ciertos momentos de la película, pero que caen para el mismo lado.

La escena en la que Spacey llora por su perra agonizante cuando viene de despedir a la mitad de la compañía es espeluznante, satírica y marca la pauta de la película; como si se tratase de una premonición, hacia el final de la película, vemos a Spacey enterrando a su mascota, un claro simbolismo de lo que acababa de ocurrir, sepultó la vida de miles por salvar su pellejo; les vendió una nube mientras se marchaba con su futuro asegurado. 

Irons también asusta con su interpretación, hace ver a Gordon Gekko (Wall Street, 1987) como un simple aficionado. Y es que la película de Stone es referencia obligada, sin embargo, mientras Wall Street nos habla de los corredores de bolsas, Margin Call nos habla sobre quienes dicen qué vale y qué no tiene valor; se inventan el precio de las cosas y juegan con los sueños de riqueza de millones. Cuando vi la segunda parte de la película de Stone (2010), me queda claro que Oliver ya no sabe cómo funciona el mundo, no tiene idea de cómo representarlo en el cine, lo mismo ocurrió con su retrato fílmico de Bush (W, 2008). En cambio, Margin Call habla justo del problema.

El reparto está excelente en su totalidad, Stanley Tucci hace un gran papel; y me sorprendió mucho la actuación de Z. Quinto, muy convincente. Demi Moore es quien desentona un poco, pero no lo hace mal, simplemente es que los otros son tan buenos actores y ella hizo lo mejorcito que pudo.

Es genial cómo muestran las diferencias entre las vidas de los actores según la edad que tienen, sus preocupaciones varían, cada uno de los implicados sabe qué es lo que va a suceder por la mañana, pero reaccionan diferente, tienen una actitud diferente hacia la vida. Mientras que el joven compañero de Quinto (Seth Bregman, interpretado por Penn Badgley) gusta de la fiesta y añora ser millonario, gusta de las chicas y fanfarronear con su dinero; está vacío por dentro, su castillo de arena se cae y rompe en llanto. Por otro lado Sullivan (Quinto), se siente también atraído por el dinero, pero trabaja para ganárselo, como resultado sale premiado por Tuld (Irons). No es coincidencia los apellidos de Tuld (papel que hace Jeremy Irons) y el de Richard S. Fuld (CEO de Lehman Brothers al momento de la crisis).

Les recomiendo esta película, es muy grata de ver, magnífica ambientación y excelentemente actuada. Creo que en español la tradujeron como El precio de la codicia.

Avance de la película:


Entrevista con el director J. C. Chandor:


Entrevista con el director y el elenco:


Entrevista a Kevin Spacey y J.C. Chandor:


Entrevista a Zachary Quinto y al director:


El elenco de Margin Call en el Festival de Sundance:


2 comentarios:

  1. Margin call -2011- nos presenta lo que desató el colapso de la burbuja inmobiliaria en USA en el año 2006, y que fue el inicio de lo que luego se convertiría en una crisis financiera a nivel mundial la película trata de que todos entendamos como pasó todo eso y, a pesar de que es un tema lleno de tecnicismo el director que también escribió el guión se las ingenia para que a todos los que no estemos familiarizados con esos términos entendamos muy claramente lo que pasó, hasta el personaje del actor Jeremy Irons nos ayuda a entender la jerga de los números cuando le dice a uno de los analistas :
    "Explíquemelo como a
    un niño de 5 años o como a un
    Golden Retriever", pero la película va más allá de sólo presentarnos lo que causó la crisis, la película presenta el lado humano de los artífices de esa debacle, además de cierta reflexión moral en algunos de ellos, pero ojo, la película nunca toma el camino fácil y no cae en lo típico de presentarnos al bueno, al malo y la escena de sexo con la chica guapa de turno. Aquí nada está adornado innecesariamente, sólo está la verdad, la dura y cruda verdad sobre el comportamiento del ser humano en ciertas situaciones limite, y esto lo hace con un elenco de actores geniales, entre ellos Kevin Spacey, Simon Baker y Jeremy Irons. Está fue la primer película del director J.C Chandor, mejor inicio que este no hay. Para los que aún no la han visto se las recomiendo, y aún mejor sí la ven en un cine, creo que pronto estará en cartelera, mejor tarde(2011) pero seguro.

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    1. Gracias por el comentario Robert!!! Es cierto, la labor del director es estupenda para hablarnos en términos sencillos sobre un tema muy complicado, poniendo imágenes en nuestra retina sobre las vicisitudes de ese mundo que está allá afuera, pero del que no somos partícipes. Otros juegan con las vidas de millones. Hay varias escenas que señalan lo que apuntas: en un ascensor una señora de la limpieza está en medio de dos personajes que se debaten quién será el chivo expiatorio; en otra escena vemos a un conserje limpiando una oficina vacía, con computadoras prendidas, inocente y ignorante de qué tan cerca está de aquellos que toman las decisiones que afectarán a millones. Una película que probablemente dure poco en carteleras (parece que ahora -2013- se presentará en CR), pero que es importante que se dé a conocer y sirva para analizar la situación económica en la que vivimos. En Costa Rica hace poco se despidió a 700 empleados de Intel, y se cerraron fábricas que hace años funcionaban en el país como la Jockey (textiles) y la Faber Castell; daños colaterales dirían los cínicos de la crisis económica y las promesas vacías de los TLC

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