miércoles, 15 de febrero de 2012

Los libros fantásticos voladores del señor Morris Lessmore




Título original: The fantastic flying books of Mr. Morris Lessmore. EE. UU. (2011) Color
Director: William Joyce y Brandon Oldenburg
Guión: William Joyce
Música: John Hunter
Edición: Eva Contis
Efectos especiales: Brandon Oldenburg
Estudios de animación: Moonbot Studios (Louisiana)
Duración: 15 minutos

Nominado como mejor cortometraje de animación para los Oscar 2012




Les dejo el cortometraje entero para que lo disfruten:


Ahora bien, como ya lo vieron, pasemos a comentarlo.

Los Estudios Moonbot en su página oficial tienen este comunicado:

"Moonbot creates big imaginative stories. More often than not these stories lend themselves to be presented in the form of books. What is a book? You may ask. Well, there once was a time when words and images were printed on a material called paper. This, almost lost, art form will always be protected by the stories we create here. Sometimes these stories will also be distributed in the form of interactive Apps for mobile devices. It just so happens that our first book will be distributed in this way".

También les dejo este enlace donde pueden apreciar al equipo creativo: http://vimeo.com/24569664

Ver este trabajo en una época en la que la gente lee cada vez menos, en la que el lenguaje se está perdiendo por su mala utilización en dispositivos portátiles tecnológicos; me llena de esperanza. Puede ser trillado, pero quienes amamos la lectura, quienes disfrutamos una buena historia, quienes tenemos enormes problemas que nos llevan a horas para decidirnos qué libro comprar o con cuál libro seguir el vicio, es una alegría encontrar trabajos creativos que incentiven a la lectura. Es una forma de utilizar la tecnología y el medio cinematográfico para promover la lectura.

Este cortometraje es sin duda mi candidato a que se lleve el Oscar, ya vi los otros y no me parecen mejores que este. Es cierto que se trata de una premiación para trabajos cinematográficos, pero no se puede obviar el tremendo guión que tiene este corto ni su impacto a nivel socio-educativo. Los libros fantásticos del señor Morris Lessmore debería ser lo primero que vieran los estudiantes de escuela y colegio al ingresar al salón de clases, más ahora en que el curso lectivo 2012 recién inicia.

Por cierto, hay un sarcasmo implícito en el apellido del protagonista, Lessmore, se podría traducir como "menos es más".

Este cortometraje nos narra con maestría visual la vida de un chico para quien los libros son su vida y por añadidura, su existencia es un libro.

Hay varios temas que vemos en solo quince minutos de gran cine. La introducción son escenas a blanco y negro, una ciudad tecnificada, pero sin vida, sus pobladores son identificados con números como si se trataran de epsilones (A brave new world, Aldous Huxley). Esta es solo la presentación, luego inicia el corto.

Vemos al señor Morris, de joven, cuando un huracán se lleva lo más preciado en su vida: los libros y con ellos las palabras, es decir, la posibilidad de comunicarse, de expresarse. Como resultado, el mundo se vuelve blanco y negro, inerte, fútil, sin vida, sin libros. La música acompaña la secuencia con tonos melancólicos que escuchamos en un piano, mientras Morris descubre lo triste y desolado que se volvió el mundo, él también se vuelve monocromático. Las víctimas yacen en el suelo: miles de hojas arrancadas, las palabras muertas.

¿Qué significa esto? La modernidad tecnológica arrasa como un huracán para quitarnos la capacidad de soñar, de imaginar, de leer; y más aún, el resultado es un mundo gris sin palabras, sin posibilidad de comunicarnos oralmente, sin posibilidad de encontrar diálogos.

Pero como la esperanza es lo único que se pierde... Morris encuentra a una mujer quien vuela con la ayuda de los libros (metáfora excelente que nos muestra la importancia de la lectura) y de pronto hay algo de luz a lo largo del camino...  Junto con la luz viene el/la guía, en este caso, un libro infantil que conducirá al protagonista a transitar nuevamente el camino de la vida, el camino de la lectura. Y qué mejor lugar para hacerlo que una biblioteca.

Los libros con sus historias y sus infinitas posibilidades le devuelven el color (la vida) al joven Morris. Y es que cada vez que nos sumergimos en un libro nos transportamos al lugar más lejano y al más cercano que nuestra imaginación nos lleve, lugares que jamás van a ser reproducidos por bits ni pantallas LCD. NO podemos encerrar y mantener cautiva a nuestra imaginación.

Los libros le devuelven la alegría al señor Morris y la música nos deleita con divertidos acordes. En este momento el corto nos regala dos metáforas hermosas, la primera nos muestra al protagonista "alimentanto" con letras a los libros, labor importantísima porque el vocabulario no se puede perder nos brinda identidad y nos permite comunicarnos. La segunda, nos muestra lo escencial de la lectura en la vida. El joven en vez de preocuparse por qué ropa vestir, se preocupa por qué libro leer y, así, tiene un armario con posibles lecturas en vez de posibles atuendos, la superficialidad de nuestra vestimenta no importa en comparación con la sabiduría en nuestro interior.

A continuación viene la parte de suspenso, vemos cómo un libro viejo se deshoja y como si se tratase de un foro médico en el que se interviene quirúrjicamente, el señor Morris trata de devolverle la vida... ¿Será posible que un libro muera?  Claro que sí, cuando permitimos que un playstation o una fantasía virtual lo reemplace. Si dejamos de leer los libros mueren y nosotros nos vamos en la cola, porque nuestran mentes dejan de ser receptáculos de sabiduría para alojar simple basura informática.

Es hermoso cuando nos adentramos en una lectura y nos transportamos, cuando experimentamos diversas emociones según lo que leamos, cuando perdemos la noción del tiempo por querer leer una página más, cuando somos tragados por la vorágine de la lectura y nos sentimos embriagados de felicidad, listos para seguir, para encontrar otro libro y seguir soñando.

Pero como todo en la vida tiene un final, el día también lo tiene, conforme el anochecer de nuestras vidas se acerca nos vemos ante la posibilidad de legar algo más que ropa. Podemos dejar testimonio de nuestra existencia, podemos escribir sobre nuestros sueños y nuestra recuerdos, tenemos la posibilidad de dar vida a un libro. En el mientras tanto, también podemos brindarles a quienes nos rodean del placer de la lectura, para que estén acompañados, para que aprendan y conozcan, para que se entretengan, en fin, para que vivan y disfruten, para que sus vidas tengan un color especial y no sean tristes y monocromáticas.

Hay muchas cosas que se pueden hacer en la vida, una de ellas es compartir. Lo importante es dejar el legado, permitir a las siguientes generaciones existir sanamente, darles el derecho a la lectura y al conocimiento, donarles el libro (sentido figurativo) de nuestra vida.

Y claro está si vamos a promover la lectura que sea con algo digno, con historias verdaderamente apasionantes, con letras universales y escritores nacionales que generen un verdadero diálogo, que nos permitan aprehender la realidad y la fantasía, algo que no se puede hacer en un salón de clases. Si, por el contrario, el legado consiste en Coehlo o Joyce Meyer, es mejor que las futuras generaciones no nazcan.

Entrevista con William Joyce sobre la creación de los Estudios Moonbot:


Un vistazo a los estudios:


Otra entrevista:


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