lunes, 20 de febrero de 2012

Los Idus de marzo



Título original: The Ides of March. EE. UU. (2011) Color.
Director: George Clooney
Guión: George Clooney, Grant Hesloy, Beau Willimon basados en la obra Farraught North de Beau Willimon
Cinematografía: Phedon Papamichael
Montaje: Stephen Mirrione
Música: Alexandre Desplat
Duración: 101 minutos

Elenco:

Ryan Gosling como Stephen Meyers
George Clooney como Governor Mike Morris
Philip Seymour Hoffman como Paul Zara
Paul Giamatti como Tom Duffy
Evan Rachel Wood como Molly Stearns
Marisa Tomei como Ida Horowicz
Jeffrey Wright como Senator Thompson


Esta es una gran película que fue ninguneada para los premios Oscar, perfectamente pudo haber estado nominada a mejor película, pero, en mi opinión, por el tema que toca no lo fue. Nos habla sobre la clase política, la pérdida de la inocencia (Meyers) en esta área y de cómo se hacen los negocios que van a impactar las vidas de millones de personas, o como ellos prefieren verlos: votos posibles.

La película tiene un muy buen guión, lleno de diálogos recalcitrantes que critican tanto los políticos republicanos como a los demócratas. La acción se sucede con buen ritmo, vamos entendiendo las razones detrás de la lucha por el poder y la manipulación de la información. Nos permite conocer de primera mano la retorcida demagogia que gira en torno a una campaña política, donde se promete con suma facilidad, pero se cumple con un grado de alzheimer enorme.

Las actuaciones son brillantes, Gosling y Hoffman hacen las delicias, delinean sus personajes a la perfección y nos los creemos en todo momento. Giamatti es un gran histrión y acá lo vuelve a demostrar. Ninguno está nominado a los Oscar. Cada uno de sus personajes lucha por controlar la opinión pública, para eso, extienden una laberíntica red de trampas mientras sacan los trapos sucios que cada uno guarda. Gosling (Meyers) lleva el peso de la película y sorprende gratamente, es un actor que está creciendo bastante rápido y puede hacer diferentes papeles de forma convincente.

Clooney está en estado de gracia, hace tiempo que viene dándonos actuaciones sólidas. Él busca hacer dos tipos de películas. Una comercial con la que paga sus coches y sus viajes (además de las chicas); y otra comprometida con su forma de pensar. Los Idus de marzo es del segundo tipo, es un filme que nos regala un manual para leer los discursos políticos, no se calla nada, busca desenmascararlos como lo que son, viles egoístas que buscan poder y nos les importa nada los ciudadanos y sus necesidades.

La respuesta de la Academia gringa es clara, nominaron su trabajo comercial (Los descendientes) como mejor actor, además de película y director (Alexander Payne). Mientras que los Idus de marzo sólo compite como mejor guión adaptado.

El trabajo de fotografía es sobresaliente, me encantó en especial la escena en la que Meyers (Gosling) confronta a Morris (Clooney) en la cocina de un restaurante, la utilización de las sombras en esa secuencia es maravillosa. El resto de la película no desentona, la fotografía nos adentra en este thriller político sutilmente, la música también acompaña con atino cada acción. Hay diferentes giros en la historia que nos mantienen atentos, esperando el clímax.

El filme se centra en la campaña política previa a las elecciones primarias, es un momento crucial y así lo refleja, también es el momento de ocultar cualquier detalle que manche la reputación del candidato ante la opinión pública, a cualquier precio...  Acá es cuando nos damos cuenta de las promesas y de si los candidatos son capaces de mantenerse fieles a sus convicciones e ideas, o si por el contrario, es parte de lo sacrificable, todo sea por el poder.

Hay también una sublectura, la explotación de la mujer en los círculos políticos. Es moneda de cambio, las usan, las abusan y las desechan. El cinismo que muestra la película no es fácil de digerir, es visceral, es uno de los aspectos que más me gustó. Hay que parar la discriminación contra las mujeres y su explotación y acoso laboral y sexual. En el caso de esta película, la chica muere víctima de su propio miedo, muere en el anonimato (más allá de ese funeral tan ostentoso, pero tan frío), sus acciones no sirven de nada para evitar que la historia se repita (hacia el final de la película, sutilmente se nos muestra a una nueva interna) sino que se convierte en material de chantaje para que la avaricia por el poder, de hombres inescrupulosos, siga adelante.  Su vida es reducida por estos hombres a la de un objeto sexual que se intercambian, su muerte no significa nada para ellos.
Es una película altamente recomendable, se puede utilizar en diferentes foros académicos, desde ciencias políticas hasta ciencias sociales, derecho y lucha por los derechos de la mujer.

Cuando la dignidad y el prestigio son solo palabras vacías, los políticos se develan como realmente son. Excelentes diálogos, una dirección ágil y acuciosa, excelentes actuaciones y una fotografía que desnuda los verdaderos motivos de los personajes, esta película vale definitivamente la pena.

La película fue filmada en Ohio y Kentucky, específicamente en las ciudades de Cincinnati y Michigan. También se filmó en la Universidad de Miami con más de 1000 extras. Leonardo Di Caprio fue pretendido para el papel protagónico, pero lo rechazó, en cambio fue uno de los productores del filme. Chris Pine y Brad Pitt también fueron considerados para los papeles de Meyers y Zara respectivamente.

El trabajo gráfico en los afiches en que muestran al gobernador Morris están inspirados en los que se usaron en la campaña de Barack Obama, creados por el diseñador gráfico Shepard Fairey.

La película toma el nombre de uno de los días del calendario romano. El Idus de marzo correspondía con el día número 15 de marzo, de aquella época. También es asociado con el día en el que asesinaron a Julio César (44 a.c.), es decir, se refiere al acto de traición. Brutus traiciona a César como Meyers traiciona a Morris.

Avance de la película:


Entrevista a George Clooney:


2 comentarios:

  1. En términos generales concuerdo con tu lectura. Solamente considero que es una de esas películas que se habría beneficiado con algo más de metraje, sobre todo a la mitad, para que esa transición del protagonista del idealismo a la corrupción fuese más gradual y por ende mejor lograda.

    Saludos

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  2. Saludos Asterión, por cierto nombre de unos de mis cuentos preferidos de Borges. Gracias por tu comentario, a veces, creo que el cine actual tiene mucho metraje y se han perdido aquellas historias que en hora y media te contaban algo; ahora a veces abusan. Aunque la transición en el protagonista puede ser apresurada, no creo que afecte el ritmo de la película. La escena con Paul Giamatti es clave. En estos días sigo subiendo más información.

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