jueves, 19 de mayo de 2011

Wilbur se quiere matar



Título original: Wilbur wants to kill himself. Dinamarca / Reino Unido (2002). Color.
Directora: Lone Scherfig.
Guión: Lone Scherfig y Anders Thomas Jensen
Productora: Sisse Graum
Cinematografía: Jorgen Johansson
Montaje: Gerd Tjur
Música: Joachim Holbek

Intérpretes: 
Jamie Sives
Adrian Rawlins
Shirley Henderson
Lisa McKinlay
Mads Mikkelsen
Julia Davis


Segunda película de la directora Lone Scherfig y no defrauda. Esta película es un compendio de las emociones humanas relacionadas con la muerte. Que el título no le engañe, la muerte sí está presente en la película, pero no de la manera en que se espera. Porque la muerte como la vida es imprevisible, no se planea, te llega, te sorprende, te reta y te permite experimentar una de la otra. Me explico, nunca nos sentimos más vivos que cuando experimentamos procesos de muerte en nuestro alrededor, por más que haya un duelo o un dolor que nos afecte. Y la muerte es una de las pocas experiencias que no se pueden compartir, nadie puede explicar cómo es morirse, pero sí, cómo es intentar suicidarse. Aquí es donde nos lleva la directora.

Wilbur asiste a un grupo de apoyo para personas que quieren suicidarse. Su hermano Harbour, es su único familiar tras la muerte del padre. En este ambiente lleno de dolor la película nos va sumergiendo, poco a poco la película se va tornando en un compendio de las emociones humanas: dolor, sufrimiento, felicidad, amor, angustia, arrepentimiento, etc. Los actores tienen un registro altísimo para poder ser convincentes frente a la cámara y transmitir todos estos sentimientos, la dirección de actores es notable por parte de Scherfig.

Mientras Wilbur busca compulsivamente acabar con su vida, Harbour es un idealista que disfruta trabajar en la librería que su padre les ha heredado. El trabajo de librero brinda oportunidades que difícilmente se tengan en otros oficios, da una libertad y permite conocer personas y las historias que los llevan a la librería. En este sentido aparece Alice; quien va a la librería no a comprar, si no que a vender libros, mientras secretamente busca encontrar a la persona que atienda a las necesidades económicas y afectivas que ella y su hija tienen.

La película tampoco es para sumergirse en un llanto. La gran destreza de la directora hace que la película tenga un humor tan fino que hace de un tema lúgubre como el suicidio, un hecho más que los personajes enfrentan en su vida. Lone Scherfig es danesa, pero sus guiones tienen el típico humor inglés, ácido, en ocasiones un humor negro, en fin, no busca la broma tonta o fácil, sino expandir la radiografía emocional de sus personajes, y a su vez, logra que el espectador se identifique con la historia.

Hacer esto no es posible si no se tiene un elenco histriónico de calidad. Y esta película lo tiene. Desde Alice y su hija, el doctor, la enfermera, el grupo de suicidas, todos actúan con gran profesionalismo y verosimilitud su papel, sin importar lo pequeño que sea. Pocas películas se pueden jactar de tener un elenco total, que te meten de lleno en la historia. Este tipo de películas es posible porque no cuentan con un actor o actriz de renombre mundial, el efecto no sería el mismo, debido a que el espectador vería a “X” actor/actriz y no al personaje y su historia.

La ciudad es clave para el tratamiento de la historia. Filmada en Glasgow, el filme está impregnado de la atmósfera pesada, gris, gótica y fría de la ciudad escocesa; pero podría ser peor, como dice Wilbur, podría ser Gales. La ciudad es un personaje taciturno que acompaña la trama principal, que nos lleva a dos puntos significativos y que se unen entre sí a través de los hermanos. Uno es el cementerio, alusión obligada en una película que nos habla sobre la muerte, punto de inflexión en el relato, por las personas que están (y estarán) enterradas ahí. El otro punto es la librería, no es capricho que desde la tumba de los padres se pueda ver la librería. Esta se ubica en una esquina y tiene una arquitectura exquisita; acompaña la acera en una línea curva en lugar de ángulos rectos, una librería no puede tener ángulos rectos, es símbolo de libertad y conocimiento, de posibilidad y encuentros. Hay una escena en que Alice está contenta porque ya casi ordenan la librería, esto resulta absurdo en el sentido que una librería es una metáfora de la propia vida, es cierto que hay quienes las ordenan compulsivamente como tratan de ordenar sus vidas; mientras otros tienen experiencias como el pasar las hojas. Una librería es un Aleph en sí misma, ese punto desde donde se miran todos los puntos.

La gran actuación, el finísimo sentido del humor y el tema que nos habla con franqueza hacen que esta película sea muy recomendable. Les dejo el trailer.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Por favor indicar nombre y país de residencia cuando dejen un comentario. Los anónimos se borrarán. Si te gusta lo que leíste suscríbete al blog.