viernes, 27 de mayo de 2011

El cine como forma de propagar cultura

El pasado sábado se terminó el 1er ciclo de cine temático en Desamparados con un llenazo en el Museo Joaquín García Monje. El ciclo LA LOCURA DE VIVIR despertó las pasiones de una concurrencia deseosa de buen cine, de historias inteligentes, y que son exigentes en sus gustos y apreciaciones.

Quiero agradecer a todos aquellos que asistieron, así como al personal de la Municipalidad de Desamparados que colaboró enormemente para que este ciclo fuese una realidad. EL éxito fue tal, que a partir del sábado 28 de mayo se iniciará el 2° ciclo temático; ahora el terreno es Latinoamérica, por eso este ciclo se llama REALIDADES LATINOAMERICANAS

Es importante que el cine sea un medio para propagar cultura y no para perder el tiempo y consumir una historia como si se tratase de un combo de hamburguesas. Las películas que se transmitieron sacaron risas y lágrimas, aplausos y encuentros, sonrisas e ideas. Y es que si después de cualquier película, alguien la comentó fuera del Museo, ya es una ganancia, ya la cultura se propaga, se da un paso importante para la comunidad.

Un espacio en el que las personas pueden disfrutar de manera sana un espectáculo, en esta ocasión, de cine, brinda enormes posibilidades a nivel individual y comunitario. La cultura es salud mental comunitaria; es brindar conocimiento a las personas y un lugar para que se expresen de manera no violenta, sin necesidad de estar ebrios o de odiar a aquel que opine diferente. Cada película del ciclo estaba planeada para que movilizara la conciencia del espectador, llevarlo de la comedia al drama de la cotidianeidad con historias muy reales. Se tocaron temas como el suicidio, la locura, la insatisfacción existencial, el sida, la familia, el amor, la decepción, la angustia, entre muchos otros. Y es estupendo que todo esto se pudiera lograr con tan solo cuatro películas.

La cantidad de personas que llegaron demuestra que Desamparados es un cantón ávido por la cultura, que responde a estas iniciativas. Vinieron personas desde San Juan Sur, Sabanilla y los alrededores de Desamparados. La mayoría se quedaba a participar después de la exhibición. Prestaba sus oídos atentos, hambrientos de conocimiento. Otros participaban, sabían que tenían voz, que sus inquietudes no iban a ser lapidadas ni ignoradas. Se creó además una cultura cinéfila. Ya muchos de los participantes eran amantes del cine, pero ahora se dieron cuenta de las posibilidades que el cine brinda más allá de una sala de proyección.

La propuesta alcanzó a personas de diferentes edades; llegaron desde parejas jóvenes hasta adultos mayores, todos en un espacio sin diferencia de edad, credo, situación social o económica; todos disfrutando una película, todos emocionándose con una historia, todos aprehendiendo cultura. También llegaron parejas con sus hijos, iniciándolos en un arte con infinitas posibilidades, permitiéndoles conocer un cine más allá de centros comerciales, y lo más importante de todo, compartiendo en familia una actividad cultural.

Que el cine independiente la gente no lo entiende, que el cine arte es aburrido; que el cine no comercial es sólo para algunos… todo eso es un mito, y lo demuestra la concurrencia al ciclo LA LOCURA DE VIVIR. El segundo sábado caminaba por la acera un señor que evidentemente venía de su trabajo, llevaba a cuestas su serrucho envuelto en papel periódico; al ser invitado a pasar y disfrutar una película gratis, dudó, quiso caminar y seguir su ruta; pero algo lo detuvo y decidió entrar… No se fue sino hasta que la película terminara. Para la última película fue de los primeros en llegar, con una cara inquisitiva preguntó si había cine gratis y nuevamente disfrutó de una película. Estas historias dejan de ser de ficción y se convierten en realidad. Muchos otros desdeñaron el partido final de fútbol nacional, y se permitieron adentrarse en la locura de una historia cautivadora. Otros hicieron a un lado el cansancio de toda una semana de trabajo y en su único día libre, decidieron tomar dos buses, sortear las lluvias y llegar ansiosos porque se habían perdido el inicio de la película; claro no se quedaron con las ganas de saber qué había pasado; después de todos los comentarios finales, todavía querían saber más, todavía querían compartir, hablar de cine y de la vida; después de todo era el único día libre a la semana y al día siguiente retornaría a la monotonía laboral. Estos son solo algunos ejemplos de lo que se puede lograr con estos espacios culturales.

Las instituciones estatales tienen la obligación de promover la cultura, ya no sólo a través del cine, sino del teatro, obras plásticas, artes circenses, pintura, arquitectura, literatura, etc. El camino para la liberación de la opresión de la ignorancia es la cultura, es la llave para abrirnos al conocimiento, para hacer una lectura diferente de la vida, para ser más activos en los procesos de cambio.

Cuando una pareja o una familia llegan y comparten espacios como estos, cuando no sólo hablan al finalizar la película sino que hablan entre ellos, se llevan las historias a sus hogares, la comparten con sus amigos, entonces la cultura se propaga, se expande, le crecen alas y empieza a crear conciencias de cambio; ya la locura no va a ser vista de la misma manera por aquellos que asistieron a estas películas; algunos habrán tenido inspiraciones artísticas, otros habrán conocido a alguien y empezaron una historia personal…

Quiero nuevamente agradecer a todos…… E invitarles a pasar de la locura a las REALIDADES LATINOAMERICANAS. Empezaremos con la película uruguaya El baño del Papa. Vamos a explorar esta tierra que compartimos con millones de personas y que está plagada de tantas problemáticas, pero también de tanta cultura, quedan todos invitados.

Yoshua Oviedo Ugalde
Licenciado en Psicología
Coordinador de los Ciclos de Cine








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