domingo, 24 de abril de 2011

The Complete Metropolis




Ficha técnica:

Título original: Metropolis. Alemania (1927). 148 min. B/N
Dirección: Fritz Lang
Productor: Erich Pommer
Cinematografía: Karl Freund, Günther Rittau, Walter Ruttmann
Guión: Thea von Harbou, Fritz Lang
Música: Gottfried Huppertz. La Orquesta Sinfónica de Rundfunk conducida por Frank Strobel volvió a grabar la música original para la versión completa (2010)

Intérpretes
Alfred Abdel
Brigitte Helm
Gustav Fröhlich
Rudolf Klein-Rogge

La restauración estuvo a cargo de la Fundación Friedrich-Wilhelm-Murnau y es distribuida por Kino Internacional. 

Quería hacer de esta película mi primera reseña, dado que un objetivo de este blog es comentar cine clásico, sin embargo, por razones de tiempo no había podido hacerlo. Pero ahora puedo hablarles de la versión recién editada que incluye un metraje que se consideraba perdido y que se re-estrenó en la pasada 60ª Berlinale. 

Primero, hablar de la película. Metrópolis es de las películas que más me han impactado en la vida, me parece extraordinaria toda su concepción. Es de esas películas que me convirtieron en un amante del cine. Y por fin pude ver la versión casi completa que más se acerca a la original de 153 minutos. 

Vamos por partes. A nivel de actuación algunos podrán decir que es algo ingenua, muy teatral; esto último es cierto, recuerden que la película se filmó entre mayo de 1925 y agosto de 1926, se estrenó en enero de 1927 en Alemania (aunque por poco tiempo), y para entonces el cine estaba todavía configurándose, explorando sus alcances. D. W. Griffith ya había aportado el lenguaje cinematográfico y los suecos habían logrado el esplendor artístico. Era el turno de los alemanes. La UFA (el Estudio más importante de Alemania), contaba con grandes talentos como Lang, Murnau y Pabst, quienes llevaron el cine alemán a tener un reconocimiento universal, incluso muchas de sus películas son consideradas en la actualidad joyas cinematográficas. Sin ir más lejos, Metrópolis fue la primera película en ser considerada Memoria del Mundo por la Unesco, Programa que busca la preservación del patrimonio histórico documental de mayor relevancia a nivel mundial. 

Volviendo a las actuaciones y entendiendo el período en que se realizó la filmación, podemos ser más objetivos en la crítica. La actuación de Brigitte Helm, quien con solo 16 años dotó a su personaje de una vitalidad fantástica, pudiendo registrar distintos niveles de emoción y transmitirlos al espectador; me parece la mejor de todas, es maravilloso verla en roles tan complejos como la Humana-María y la Robot-María. El segundo personaje que más me gusta es el del científico Rotwang, maravillosamente interpretado por Rudolf Klein-Rogge. Es un personaje retorcido, trabaja para el líder de Metrópolis, pero también tiene su propia agenda y planea una venganza total contra todos los habitantes de la ciudad. Está embriagado con la cólera y el poder. Los otros personajes son sólidos, permiten encontrar un trasfondo dramático a una película de ciencia ficción dotándole de una vitalidad reconocida hasta nuestros días. Es una lástima cómo se hacen malas películas de ciencia ficción trivializando sus historias y no explotando el sentido existencialista del ser humano. Por otra parte, también es una lástima que muchos críticos estén cegados a los logros técnicos y artísticos de joyas cinematográficas de la ciencia ficción; género que por lo general no cuenta con el reconocimiento de la crítica. Por esto es más valioso el trabajo realizado por Lang y su equipo. No crean que la aceptación de Metrópolis fue unánime. Al contrario, tras su corta exhibición en Alemania, la película no generó las expectativas económicas que se esperaban. Costó cerca de 5 millones de Marcos Imperiales (moneda alemana de la época) y recaudó apenas 75 mil Marcos Imperiales. Razón por la cual, la película fue cortada y editada sin el más mínimo respeto o sentido artístico, sólo para comercializarla internacionalmente y también para ser reestrenada en Alemania. 

La música de la película es alucinante, lo mantiene a uno vibrando, expectante a la siguiente escena, la siguiente acción; logra conmover y angustiar, Gottfried hizo una obra maestra. La música es un recuento del siglo 19, pero desde el punto de vista dramático estaba adelantada a la época según lo explica Frank Sorber “namely because it develpos a dramatic work of art that goes far beyond the cinematic norm of the time”, quien dirigió la Orquestra Sinfónica de Rundfunk a cargo de la nueva grabación de la banda sonora. La música original sirvió para la sincronización de las escenas, puesto que daban una idea de las pausas y del tiempo en el montaje; pero la música tenía que volverse a grabar para adicionarla a las partes perdidas. 

Los diseños de vestuario, maquillaje y escenografía son absolutamente delirantes, si la música logró “adelantarse” a la época, los logros artísticos de la película no se quedan atrás. Metrópolis es la suma de pequeños detalles que hacen una Obra Maestra; por ejemplo, en el diseño de los rascacielos en los que se ven los autos moverse por autopistas futuristas, mientras aviones hacen lo propio, esa escena que dura 18 segundos en pantalla, tardó en filmarse 8 días. Así de meticulosa fue esta creación. Los trajes de los personajes están llenos de detalles que acentúan los rasgos de personalidad (es para agradecer el diseño de vestuario a cargo de Aenne Willkomm); sin olvidar el maravilloso trabajo de maquillaje que permite profundizar en las emociones humanas y brinda al espectador una gama de emociones con las que puede identificarse, sea porque le agradan o porque le resultan repulsivas. A la par del diseño de las maquetas y la visión arquitectónica (trabajo de Walter Schultze-Mittendorf) de la ciudad (copiada en muchas películas del mismo corte futurista como Blade Runner) están los detalles del resto de la escenografía. Las puertas, adornos, lámparas, fuentes, paredes, todo lleno de diseños expresionistas que cobran vida en la película y sentimos que son un personaje más. Si los cineastas suecos utilizaron los elementos de la naturaleza para reflejar el estado de ánimo de los personajes, Metrópolis posibilita al arte expresionista pasar de lo metafórico a lo ¿real?, por lo menos esa era parte de la controversia que pretendía la película. Logra plasmar en los decorados la angustia de los personajes, la esperanza, el fatalismo, la armonía, todo dentro del arte expresionista que los alemanes lograron ensalzar como nadie lo había (o ha) hecho. La arquitectura está influenciada más por la corriente modernista o Art Decó que por el expresionismo, sin embargo, esto brinda un carácter futurista único a la película, y tal vez sea por esto por lo que sigue teniendo gran aceptación en la actualidad. 

Metrópolis es pionera en mostrarnos el estilo Raygun Gothic de diseño para las películas de ciencia ficción; tal vez este estilo sea más conocido en las películas de Frankenstein (laboratorio). En este estilo predominan los ángulos agudos, las sombras y vigas con soporte sencillo. Da una apariencia de un futuro retro, aunque sea paradójico, es muy efectivo y sigue siendo usado. 

Metrópolis también es reconocida por sus logros técnicos. La utilización de efectos especiales, ángulos de cámara y técnicas innovadoras. Lang filmó las escenas desde diferentes ángulos con diferentes cámaras para poder tener una mayor gama de tomas para escoger el montaje final. Tal vez el logro técnico más importante sea el creado por Eugen Schüfftan, conocido como el proceso Schüfftan, mediante el cual los actores son “colocados” por medio de espejos en los sets miniatura. Sin embargo, la imagen que ha pasado al imaginario colectivo es la de la transformación de la Maschinenmensch (en la versión 2010 la llaman Machine-man; aunque se refiere a la humanidad y no al hombre). El robot es una creación de Walter Schultze-Mittendorf y fue interpretada por la misma Brigitte Helm, quien sufrió cortes al ponerse el traje; tal era la exigencia de Fritz Lang. Se dice que la figura del robot se inspiró en una escultura abstracta.



Finalmente, hablemos del guión. La historia es creación de la entonces esposa de Lang, Thea von Harbou quien insistía en la idea central del relato: el corazón es la llave que une la cabeza y la mano, haciendo referencia a las clases sociales (aristócratas y obreros) así como al concepto de Capital y Mano de obra. La historia me parece muy buena, no es algo novedoso, se apoya en la literatura de ciencia ficción; pero su gran logro es haberla hecho en ese tiempo. Me agrada ver la importancia del personaje femenino en el relato (en sus ambivalencias, la que salva a los niños o la que incita el caos) y la crítica que hace de la modernidad y la tecnología erigiéndose como un llamado de atención a los excesos tecnológicos. La historia está bien contada, la nueva versión permite entender mejor la historia y profundiza en la historia de los personajes; salvo unos 5 a 8 minutos que se consideran perdidos, la película se puede apreciar tal como la concibieron. Unos intertítulos explicativos nos brindan la información necesaria para comprender lo sucedido en esos minutos faltantes. En 1971 Lang explica que la idea del corazón como mediador entre la cabeza y la mano era de su ex-esposa y él opinó: “I found that one cannot answer a sociological question in this fashion”; sin embargo, luego se retractó.

Hay curiosidades y simbolismos que no quiero pasar por alto. Primero hablar del Dios Moloch que aparece al inicio de la película. Cuando Freder sigue a María a las partes subterráneas de la ciudad y encuentra a los obreros, observa cómo estos sufren un accidente de la máquina principal (representación de la mano, la fuerza laboral), entonces, ve la transformación de la máquina en Moloch, también conocido como Baal. Esta divinidad era adorada por los fenicios, cartagineses y cananitas; simboliza el fuego purificante (Espíritu) y es el equivalente al Cronos griego o el Saturno romano. El mito dice que Moloch se convirtió en oscuridad al convertirse en materia y que la raza humana era la encarnación de esa transformación, razón por la cual era necesario ofrecer sacrificios humanos, principalmente niños (por tener más materia; los adultos se supone desarrollaban el espíritu), a Moloch. Este Dios es representado con cabeza de carnero o becerro (no les recuerda cierta imagen bíblica… cuando Moisés baja de la montaña con las tablas y encuentra una fiesta en la que alaban a un inocente becerro como dios. ¡Qué buena propaganda de desprestigio divino por parte del cristianismo!), sentado en un trono y con algún distintivo de realeza (corona o báculo principalmente). Si se quiere se puede entender la escena de Moloch como una premonición del holocausto; cuando los obreros marchan hacia las fauces para ser devorados, además da la impresión que son calcinados en el fuego de Moloch. Hay una anécdota-mito que cuenta que un judío mientras caminaba a las cámaras de gas, observa las filas y se dirige a un compañero y le dice ¿has visto Metrópolis? 




Otro simbolismo es el de la Torre de Babel, el Zigurat más famoso (templos en forma de torre escalonada). Aunque en la película el mito es cambiado. Hay varias versiones del mito, pero la principal refiere que los descendientes de Noé al llegar a la tierra de Senaar quisieron construir una ciudad con una torre que alcanzase los cielos para hacerse famosos, entonces dios intervino confundiendo el lenguaje para que no se pudieran comunicar, por lo que la torre no fue terminada y la raza de Noé se dividió en setenta. (Más información en Graves y Patai (2000). Los mitos hebreos. Madrid: Editorial Alianza). En Metrópolis el simbolismo de Babel es más como el lugar de encuentro de los marginados; en las profundidades se encuentran Freder y María (clara alusión cristiana), además de que ella profetiza la llegada de un salvador (Freder); quien es el mediador (corazón) entre la cabeza y la mano. 

Las particulares escenas en las que se muestra la fuerza trabajadora son geniales; rara vez les vemos el rostro a los obreros, son “máquinas” humanas, sus movimientos coreografiados nos dan a entender la monotonía del trabajo y lo determinante del destino. Son sacrificios que la superficie hace a Moloch, son piezas reemplazables de un engranaje; sin embargo son el motor que hace que la ciudad funcione; por eso el plan de Rotwang de destruir la máquina principal manipulando a los obreros a través de su robot (que ha adoptado la imagen de María). Como nota curiosa, estas escenas de los obreros han inspirado la cultura pop, les dejo los videos de Express Yourself de Madonna (dirigido por David Fincher), El 7 de setiembre de Mecano, Radio Ga Ga de Queen y We're in this together de Nine inch Nails. También la influencia ha llegado a Oriente, la película de animación del 2001, Metropolis, dirigida por Rintaro basada en el manga de Osamu Tezuka, es un tributo y una reinterpretación de la versión original.






Sobre la restauración.

Basado en el documental Voyage to Metropolis de Artem Demenok y la entrevista que le hizo Rodrigo Brandão a Paula Félix-Didier (curadora del Museo del Cine en Argentina). 

La versión original se proyectó en enero de 1927 en Alemania, y fue retirada tras la poca emoción que causó la película, y debido al Contrato Paramount que había hecho la UFA. En 1925 la UFA recibió $4 millones de la Paramount a cambio de 75% de tiempo en los cines para películas de Paramount y MGM, además Paramount acordó dejarse 10 películas de la UFA por temporada para presentar en Estados Unidos. Tras el fracaso en Alemania, la versión original fue llevada a Estados Unidos donde fue editada y cortada por Channing Pollock (él fue el mutilador de Metrópolis!!!!!!!). Al regresar a Alemania, el negativo sufrió otro corte (aproximadamente de 30 minutos). Pollock dañó el negativo al usar varios químicos y cortar el metraje. Entre las razones por las que censuró la película fue que aparecía la palabra HEL (que representa a la mujer de Rotwang) por su parecido a la palabra en inglés Hell (infierno), y por lo tanto lo consideraba perturbador. 

Como dato curioso está que en la segunda presentación de la película en Alemania, entre los espectadores estaban Sergei Eisentein y Alfred Hitchcock. 

Cuando la película llegó a la Unión Soviética (1929) el Consejo de Censores Soviéticos pidió una explicación completa del porqué querían exhibir Metrópolis. Sin embargo, no fue aceptada por su contenido ideológico. Posteriormente fue revisada, reescrita y acortada, además incluyeron notas explicativas al inicio y final; pero en abril de 1929 la presentación en la Unión Soviética fue prohibida. 

Después de la II Guerra Mundial los soviéticos (Gosfilmofon) confiscaron varias películas, entre ellas Metrópolis. Los soviéticos encontraron 5 rollos de película, pero no podían exhibirla porque eran fragmentos, pero en 1961 en el archivo de cine de Checoslovaquia en Praga encontraron los otros rollos. Como resultado, salió un corte mejorado de la versión USA. En los ochenta los alemanes, a través de Enno Patalas (expresidente del Museo del Cine de Múnich) abrieron el diálogo para recuperar las películas; al final tuvieron que intercambiar películas alemanas nuevas por las viejas. Entre las películas que dieron a la Gosfilmofon iban obras de Fassbinder, Herzog y Kluge. Esto lo hicieron porque sabían que las versiones rusas estaban en mejor condición. Los alemanes descubrieron la existencia de varios fragmentos del negativo original y no sólo uno como creían. En 1972 presentaron una primera reconstrucción del filme pero no causó emoción. Más tarde en Suecia encontraron las tarjetas de censura originales del alemán hechas en 1926, con los intertítulos originales, esto permitió tener una idea del montaje que debía tener la restauración puesto que indicaban las secuencias originales de edición. 

En 1984 sale a la luz la versión de Giorgio Mororder, una versión extravagante y dirigida a un público joven. Entre los cambios que hizo destacan que incluyó color (a algunas escenas) y que usó una banda de sonido pop rock: Queen, Bonnie Tyler, entre otros. Pero también restauró varias partes de la película que se consideraban perdidas; esta versión dura alrededor de 90 minutos. Como efecto inmediato, resultó en el impacto al postmodernismo en Estados Unidos, generando una nueva ola de fans a la película e influyendo en las concepciones artísticas de la época. 

Por su parte en Alemania, de entre todos los negativos encontrados sacaron cuatro versiones: la versión corta de UFA, la versión confiscada en Moscú, la versión de Londres y otra de Australia. En 1987 se hace la premier de la reconstrucción de la Edición Múnich. 

Mientras todo esto ocurría en Estados Unidos y Europa, en Argentina se guardaba una copia casi completa de la película. Metrópolis fue estrenada allí en marzo de 1928, la llevó el distribuidor Alfredo Wilson a través de su compañía distribuidora Terra. El negativo fue obtenido por Manuel Peña Rodríguez, un coleccionista privado y crítico de cine para La Nación (periódico argentino); a su muerte la Colección Peña Rodríguez fue donada al Fondo Nacional para las Artes, pero en ese entonces no guardaban películas, razón por la cual el negativo se fue deteriorando. Además, como era de nitrato y no tenían las condiciones para guardar un material tan peligroso (es inflamable) decidieron hacer una copia en 16mm (no tenían equipo para pasarlo a 35mm). El trabajo final no quedó bien, recortaron varios intertítulos, rayaron y ensuciaron la copia. Después de mucho tiempo, en 1992, la Colección fue donada otra vez, ahora al Museo del Cine en Buenos Aires. Fernando Peña, titular del Museo en esa época y quien sospechaba que Metrópolis estaba en esa Colección debido a la anécdota que le contó un trabajador de un cine, este contó que nunca olvidaría esa película (Metrópolis) porque tuvo que tener el dedo apretando el botón de proyección por dos horas y media. A pesar de todo esto, Fernando no pudo tener acceso al metraje por 18 años, hasta que Paula Félix-Didier, curadora y quien dirigía el Museo en 2008 dio la autorización y encontraron el metraje. Tras hacer público el hallazgo la Fundación Friedrich-Wilhelm-Murnau compró los derechos para poder hacer la restauración. La Versión Completa se presentó en la apertura de la 60ª Berlinale y en noviembre de 2010 Kino International la editó en DVD y BLURAY.


 

3 comentarios:

  1. Excelente articulo, muy completa la reseña sobre el procesos de restauración. Metropolis es una de las peliculas que hay que ver antes de morir.

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  2. Muy interesante! Ya quiero ver Metropolis de nuevo. Y me parece curioso, al ser una antiutopía, que haya salido al aire cinco años antes de uno de los libros antiutópicos (o dystopias, como se dice en inglés)que han marcado la historia de la literatura: Un Mundo Feliz de Huxley y mucho tiempo antes de 1984 de Orwell que se publicó en 1948.
    Melissa

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  3. Exquisito comentario de una película adelantada a su tiempo, es premonitoria; su director, un genio. Hay que verla, también recomiendo la versión japonesa.
    Nota: una genialidad las comparaciones religiosas o antireligiosas.
    Damara

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